Cada día hay pequeñas cosas que hacen que siga creyendo en el ser humano. Son pequeñas chispas, a penas un destello dentro de un mundo de oscuridad que es el hombre; porque desgraciadamente los malos actos son más y más ruidosos (es como en una clase de cuarto de la E.S.O. ¿A quién se oye más? A los 'malos'). Pero, aún así, siempre hay pequeños rayitos de esperanza que iluminan un tanto el firmamento incierto.
Y es que hoy he visto cómo un grupo de gente se ponía a pasearse por las calles de ¿Madrid? (ni lo sé ni me importa; el lugar no es lo esencial del asunto) repartiendo poesías a los viandantes y llamando a los telefonillos para recitárselas desde el portal.
¿No os parece precioso? Porque a mí sí. Precioso y maravilloso que gente que, en vez de quedarse en su casa viendo la tele tirado en el sofá, salga a la calle de motu propio y se ponga a repartir sonrisas a diestro y siniestro. De verdad, ojalá hubiese más gente así en el mundo. Es lo que hace falta, joder.
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lunes, 8 de noviembre de 2010
#19
Publicado por Vainilla en 22:58 0 comentarios
Etiquetas: Antony and the Johnsons, nacidos de una sonrisa, poesía, ser humano
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