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Mostrando entradas con la etiqueta a mí. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 15 de febrero de 2012

#194



Muchas veces, cuando miro a mi alrededor, cuando las miro a ellas (sobretodo a ellas), me siento muy estúpida quejándome por cosas que, a su lado, son unas nimiedades. Me siento diminuta y mis problemas se vuelven diminutos conmigo.

Supongo que es algo muy  mío; sentirme, a veces, estúpida y egoísta.

domingo, 12 de febrero de 2012

#191



Voy a explicar algo. Una manía mía que odio pero que, en cierto sentido, no puedo evitar.

Empezaré reconociendo que muchas veces, creo que se nota, no estoy bien. Así de simple, así de sencillo, aunque a lo mejor no lo sea. Cuando no estoy bien, sea por la razón que sea, recurro a elementos ajenos para intentar estar un poco mejor. Pero cuando todo es algo más profundo y me quiero hundir en mí misma, escucho 'Mad world' (bingo, la canción de ayer. ¡Bingo!). Pensaréis, 'a lo mejor lo  hace porque, de una u otra manera, esa canción la anima, la saca de donde quiera que esté encerrada o algo así', pero no. Quien haya escuchado la canción, me entenderá.

Tengo la maldita y asquerosa manía de querer hundirme cuando escucho esa canción. Porque, en el fondo, muy en el fondo, creo que lo hago a propósito. A lo mejor es porque me ayuda a llorar cuando yo no quiero pero sé que me hace falta, a lo mejor es porque me remueve por dentro y deja sitio a otras cosas, o a lo mejor es algo mucho más simple y masoquista que todo eso.

(Entrada programada, escrita justo después de la entrada anterior. Eso explica las lágrimas)

sábado, 11 de febrero de 2012

#190



Hace mucho tiempo, más del que me gustaría reconocer, quizá, pregunté a cierto alguien qué hacía para que  nada le afectara, para que todo pareciera importarle tan poco, para estar por encima de todos los problemas, sortearlos sin que le doliera lo más mínimo o le influyera. Me dijo que se había ido construyendo poquito a poco lo que él llamaba "su capita de teflón", que hacía que todo le resbalara y nada le afectara; la costumbre, me dijo.

A veces me gustaría tener esa "capita de teflón" particular, me gustaría que nada me afectara, me gustaría que todo lo que está a mi alrededor que resbalara como el agua por los cristales: dejando marca pero sin infiltrarse, que pasas un paño y todo desaparece. Que no hubiera goteras.

Pero no puedo... no puedo.

lunes, 6 de febrero de 2012

#187



Hace mucho que no digo nada. Seguramente es porque hace mucho que no tengo nada que decir; creo que mi cabeza se lo traga todo, lo procesa, no lo deja salir, se lo queda para ella, ni siquiera lo comparte conmigo, y luego rompe a llorar.

Me ha pasado varias veces últimamente. Mi mente no habla; mi mente siente. Mi mente llora por mí cuando tiene que explotar, pero no dice las cosas. Las filtra y a veces, sólo a veces, me deja entrever a mí las cosas. Trabaja por su cuenta.

A veces, sólo a veces, odio a mi mente.

jueves, 12 de enero de 2012

#183



Soy transparente. En varios sentidos. Y no sé cuál de todos me fastidia más.

jueves, 22 de diciembre de 2011

#178




Soy una inconstante. Lo sé. Una maldita inconstante. Pero supongo que son cosas que hay que soportar de uno mismo. Saber vivir con ello si no eres lo suficientemente fuerte o como para conseguir cambiarlo. Qué se le va a hacer, hay gente que nace con la fuerza de voluntad justa y necesaria.

Ahora mismo estoy sentada en un rincón de mi habitación. Si, ese junto a la ventana, al lado de la mesa-estantería, con los pies apoyados en el radiador; estaba leyendo. Pero mirando por la ventana a la gente, a los coches, las luces de Navidad que estoy empezando a soportar a fuerza de costumbre, me ha apetecido escribir algo sin sentido. Aporrear el teclado en un sitio en el que se me esté permitido hacerlo.

Y, ¡bingo! Este es el mejor lugar, uno que yo misma me construí para situaciones como esta, para aporrear el teclado sin propósito alguno, si acaso ese mismo, el de aporrear el teclado. Aquí nadie va a juzgarme, Aquí nadie va a sorprenderse porque lo haga. 365 es el lugar indicado para este tipo de tarde de jueves, recién empezadas las "vacaciones" de Navidad, sin nada que hacer, sin ganas de hacer cualquier otra cosa que no sea leer y aporrear, aporrear y leer. 

Todos tenemos tardes del estilo. Tardes tontas.

Y me da la sensación de que me voy a ir callando ya. Suficientes tonterías inconexas están saliendo de mis dedos esta tarde-noche.

martes, 6 de diciembre de 2011

#174



Me pregunto por qué siempre me identificaré con personajes secundarios. Por qué mi simpatía siempre irá hacia ellos. ¿Será porque yo soy una? ¿Un personaje secundario más, que aparece en ciertos momentos, dice o hace algo y luego desaparece, hasta el siguiente capítulo? ¿Un personaje que no tiene más importancia de la debida o incluso ni eso?

Aunque, ahora que lo pienso, ser un personaje secundario no está tan mal. No es tan cansado. No es tan agotador. No tienes tantas responsabilidades como el protagonista y se te permite ocultarte entre las sombras, observar, calibrar y, después actuar.

Qué peligrosos son. En eso nos diferenciamos. Yo no soy peligrosa.

jueves, 10 de noviembre de 2011

#167



La apabullante belleza del otoño...

El olor de la leña ardiendo para asar cordero; el color y la cadencia de las hojas que caen de los árboles; la humedad; el ruido del agua de la fuente a las espaldas; la música leve del reproductor; el cielo nublado, gris y blanco...

Es increíble cómo un paseo en otoño hacia la facultad, hacia una tarde más de cientos hace que todo se apacigüe de repente, que pierda la gravedad, que se diluya, que mejore, o no, no lo sé.

Te hace verlo todo de otra manera; más otoñal, más marrón y menos negro.

jueves, 3 de noviembre de 2011

#162



Cuando no te gusta tu pelo o tu fondo de armario, lo cambias. Cuando no te gusta tu actitud o tus reacciones, luchas por cambiarlas. Pero, cuando no estás segura de si te gusta tu propio y escaso mundo interior... ¿qué hacer? ¿Qué hacer cuando no ves un fondo, cuando lo ves todo plano, cuando te sientes como esas personas que tan poco soportas, cuando descubres que, a lo mejor, no os diferenciáis tanto?

Sólo me queda inventarme un universo entero, otro más, en realidad, donde esconderme de nuevo, donde poder ser alguien que, realmente, no soy. Y volver a sentirme cobarde, de nuevo, pero a sentirme bien.

martes, 4 de octubre de 2011

#155



Tengo miedo. Pero no un miedo normal, si no un primitivo, real, oculto entre las sombras de mi propia alma y de mi propio estómago. Un miedo que inunda hasta mis más profundos sueños porque no hago más que pensar en él desde que apago la luz hasta que me duermo.

Porque, ¿qué pasa si no consigo ilusionarme por nada de lo que pasa en mi vida? Siempre he sido una persona que se emociona con cada mínima cosa que pasa en la vida de los que tienen alrededor: un enamoramiento, un viaje, una nueva oportunidad, un aprobado... ¿Qué pasa si he perdido esa capacidad de emocionarme con lo que soy yo misma? ¿Será que me lo tomo todo con una filosofía con la cuál no me tomo el resto de las cosas?

Es como si necesitara emocionarme con el resto para vivir una vida tranquila dentro de mí. O como si, al no encontrar motivos en mí misma para emocionarme, los encuentro en los de los demás.

Me aterroriza.

jueves, 31 de marzo de 2011

#100



Y 100 días después, hago un alto en el camino y miro hacia atrás. Por delante quedan otros 265 días. Me siento en una piedra a la vereda y pego un trago al botellín de agua que llevo en la mochila. 100 días son muchos días...

lunes, 28 de marzo de 2011

#98



Es curioso cómo te pones a ver una película y, al día siguiente, cuando piensas en ella, te ves tan reflejada. Y es que, cuando te das cuenta de que el "trasfondo" es algo así como un reflejo de ti misma. Que lo que hace la protagonista es lo que haces tú día tras día, noche tras noche, hora tras hora.

Que ella se refugia en un mundo propio, del que ella es la única dueña, porque la vida real es demasiado cruda como para vivir en ella...

lunes, 7 de marzo de 2011



La desubicada sigue sin encontrarse a sí misma. Seguiremos intentándolo...

domingo, 6 de febrero de 2011

#71



¿Alguna vez os ha pasado eso de soñar despiertos? A mí si. Continuamente. Quizá demasiado continuamente como para alegrarme de ciertos sueños que tengo despierta. Algunos simplemente me sirven para distraerme, para evadirme de la realidad que me rodea. Otros, directamente, hacen que la cambie, que desee cosas que sé muy bien que no van a suceder.

Muchas veces me he planteado si todo esto no me hará más mal que bien, pero todavía no he podido concluirlo. Supongo que tienen sus cosas buenas y sus cosas malas, como todo en este mundo. De momento, a mí me sirve porque, al fin y al cabo y por muy "triste" que pueda parecer, se vive mejor en un mundo inventado por ti misma que en la abrumadora realidad que te rodea. Puede resultar cobarde y seguramente lo sea. De hecho, no voy a intentar justificarlo con un pero.

Es así, punto.

sábado, 5 de febrero de 2011

#70



Odio estos días. Y realmente creo que también me odio a mí misma estos días. Días en los que la más nimia disyuntiva se convierte en una pelea interna (y eterna) entre las dos partes de mí misma.

Me gustaría echarme a dormir y despertar mañana, pero eso sería huir de los problemas y las disyuntivas. Y aunque, en el fondo, acabe huyendo, no me gustan las soluciones fáciles que se arreglen sin luchar aunque sea un poquito conmigo misma número 1 y conmigo misma número 2.

miércoles, 2 de febrero de 2011

#68



and all the cigarettes that I have never smoked
and all the letters that I have never sent


Ey, tú, chica de la talla 42 y de nariz recta y afilada. Si, tú, la de las uñas azules, ojos miel y piercing de cara sonriente. La que se muerde los padrastros de vez en cuando y lleva una púa amarilla al cuello. La de la bufanda a rayas.

Ey, tú. La que escribe, vive, toca la guitarra y mata zombies en sus ratos libres tirándoles guisantes congelados.

SONRÍE. Nada es tan terrible.

lunes, 20 de diciembre de 2010

#41



Son este tipo de cosas las que me hacen seguir sintiéndome viva los días como estos, que no tienen nada en especial. Al fin y al cabo, es una cosa que adoro hacer. BAILAR.

Y es que plantarme delante de un montón de personas que observan cada paso, cada movimiento, cada pirueta... me pone nerviosa pero a la vez me excita (y no hablamos de sexo, gracias (: ). Es una sensación extraña.

Es... como si en el momento de subir al escenario empezara a flotar y nada más importara.

martes, 23 de noviembre de 2010

#29



Tu interior... es dulce... a la par que amargo. Con unas gotas de inseguridad (no dije cuántas gotas), con un reloj que marca los segundos a destiempo, pero que al menos tiene agujas para marcar la hora. Tiene un pedacito de pastel que te hace ser lo más grande del mundo, aunque... también tiene una botellita que te encoge hasta que nadie te ve. En algún rincón de tu interior... hay un gato que sonríe oculto en la bruma... y la luna no brilla de noche, sino de día. Puede que las estrellas no sean más que puntos negros en un cielo brillante y que, pulsando un botón, pongas en negativo la escena. Como un carrete de fotos.

Simplemente... creo conocer tu interior. Tal vez me equivoque y sea todo justamente al revés... pero creo que me comprendes si te digo que tu interior es un mundo a parte, un continente diferente


Me hizo sentir bien. Simplemente me apetecía poner esta definición de mí misma que me hicieron el otro día. No sé si se equivocó o no, pero lo que sí sé es que es la forma más bonita en que me han definido en toda mi vida.