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Mostrando entradas con la etiqueta sin sentido. Mostrar todas las entradas
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martes, 15 de mayo de 2012

#212



¿Sabéis esa sensación que se te enquista en la boca del estómago irremediblemente, de vez en cuando? Ese llanto de rabia que no sale ni aunque quieras, ni aunque sepas que lo necesitas, y que lo único que hace es darte más rabia. Que es como una maldita pescadilla que se muerte la cola una y otra vez, una y otra vez.

Pues lo odio. Y siempre me da por la noche, cuando estoy sola en mi cuarto. Y no puedo dejar de pensar en cosas que alimentan esa rabia y me dan más ganas de llorar.

Llorar no de tristeza, quizá tampoco de rabia. Sino simplemente porque desahoga y muchas veces es la única manera que tengo de tranquilizarme. Porque a veces ni soltarlo sirve.

miércoles, 18 de abril de 2012

#210



Entonces, dime... ¿qué sentido tiene? Si ni me echas de menos y los momentos conmigo quieres dárselos a otra persona, ¿qué sentido tiene?

Ha llegado el momento en el que me doy cuenta de que, seguramente, ni siquiera merezca la pena darle vueltas a la cabeza porque, ¿qué sentido tiene? Será más fácil para las dos pasar página. Será más fácil para todos dejar esto en el tintero y en el pasado. Te veo mucho mejor ahora, así que supongo que para ti ha sido una decisión beneficiosa; y yo estoy mucho más tranquila, así que supongo que a mí también me ha beneficiado.

Aunque, conmigo, nunca estoy segura de nada.

Y ahora que sé que seguramente no tenga ningún sentido... hasta luego.

lunes, 2 de abril de 2012

#207



Nadie dirá que no lo intenté. Lo siento, pero se me acaban las ideas.

jueves, 1 de marzo de 2012

#201



Últimamente me tomo demasiado a pecho las cosas; creo que debería relajarme, tomarme unas vacaciones, dejar de pensar que todos los que están ahí fuera quieren herirme. Al fin y al cabo, son los únicos que también pueden remediar lo que me hacen sin querer.

Niña estúpida, niña estúpida. Deja de tomarte todo como ataques y empieza a creer que te quieren de verdad.

Niña estúpida, niña estúpida. ¿Dónde coño tienes últimamente la cabeza? Porque no parece que la tengas encima de los hombros...

miércoles, 29 de febrero de 2012

#200



Puede que sea estúpida. Estoy completamente segura de que lo soy. Pero lo que no soporto es que me hagáis sentir como tal. Lo que no soporto es que me hagáis sentir menos que vosotros, que me hagáis sentir diminuta, imbécil, una mota de polvo inútil que sólo sirve para manchar la estantería.

Puede que lo sea. Pero me valgo y me sobro a mí misma para deprimirme y para hacerme sentir ínfima. No necesito que vosotros me digáis lo que soy o me hagáis sentir profundamente lo que soy. Gracias, pero no.

sábado, 18 de febrero de 2012

#196



Ahora mismo lo único que me apetece es acurrucarme entre las sábanas y meter la cabeza debajo de la almohada, como las avestruces meten la cabeza en la tierra. Y dormir, dormir y dormir hasta que pase el mes. Sólo quiero eso. Quiero que todo me resbale por encima sin yo darme cuenta, quiero que el tiempo vuele. Mientras él me abraza, me acaricia el pelo y me dice que todo va a salir bien, que nada se va a torcer, no esta vez.

Ojalá todo pasara ya.

viernes, 17 de febrero de 2012

#195



Querida cabeza, te voy a pedir un favor. Deja de hacer ruido. Y deja de dolerme Por favor.

miércoles, 15 de febrero de 2012

#194



Muchas veces, cuando miro a mi alrededor, cuando las miro a ellas (sobretodo a ellas), me siento muy estúpida quejándome por cosas que, a su lado, son unas nimiedades. Me siento diminuta y mis problemas se vuelven diminutos conmigo.

Supongo que es algo muy  mío; sentirme, a veces, estúpida y egoísta.

sábado, 11 de febrero de 2012

#190



Hace mucho tiempo, más del que me gustaría reconocer, quizá, pregunté a cierto alguien qué hacía para que  nada le afectara, para que todo pareciera importarle tan poco, para estar por encima de todos los problemas, sortearlos sin que le doliera lo más mínimo o le influyera. Me dijo que se había ido construyendo poquito a poco lo que él llamaba "su capita de teflón", que hacía que todo le resbalara y nada le afectara; la costumbre, me dijo.

A veces me gustaría tener esa "capita de teflón" particular, me gustaría que nada me afectara, me gustaría que todo lo que está a mi alrededor que resbalara como el agua por los cristales: dejando marca pero sin infiltrarse, que pasas un paño y todo desaparece. Que no hubiera goteras.

Pero no puedo... no puedo.

lunes, 6 de febrero de 2012

#187



Hace mucho que no digo nada. Seguramente es porque hace mucho que no tengo nada que decir; creo que mi cabeza se lo traga todo, lo procesa, no lo deja salir, se lo queda para ella, ni siquiera lo comparte conmigo, y luego rompe a llorar.

Me ha pasado varias veces últimamente. Mi mente no habla; mi mente siente. Mi mente llora por mí cuando tiene que explotar, pero no dice las cosas. Las filtra y a veces, sólo a veces, me deja entrever a mí las cosas. Trabaja por su cuenta.

A veces, sólo a veces, odio a mi mente.

martes, 10 de enero de 2012

#181



Si hay algo que me da más quebraderos de cabeza que el pasado es el futuro. Me pone nerviosa y, al mismo tiempo, me desestabiliza por completo.

Sé que pensar en el futuro es inútil, que no sirve de nada hacer tus elucubraciones de cómo serás dentro de cinco años, si trabajarás en tal o tal sitio, si tendrás el mismo novio que ahora, si vivirás, siquiera, en la misma ciudad, si serás la misma persona que eras cuando cumpliste los viente. Preguntarse sobre ello es la mayor tontería del mundo.

Y yo, aún así, lo hago.

Creo que me identifico demasiado con Paula, esa chica de 'Politeísmos' que ha sido derrotada por la vida, que se ha tenido que ir modelando por ella para poder vivirla más o menos bien. Me temo que yo no soy lo suficientemente fuerte como para plantarme ante ella, ante la vida, y desafiarla, sino que soy, más bien, consciente de que una vez acabe la carrera, me tenga que buscar la vida y vivir, o más bien sobrevivir, tendré que ir haciéndome a lo que venga.

Pero eso... tsk, no es lo que más miedo me da. Que venga lo que tenga que venir. Lo que más temo de todo esto son los sacrificios. Porque, no nos engañemos, hay que hacer ciertos sacrificios en la vida y me da miedo tener que sacrificar aquellas cosas que ahora son importantes para mí, eso que ahora me hace yo, para poder sobrevivir.

Perderme a mí misma. Eso me da miedo.

viernes, 23 de diciembre de 2011

#179



Este mes y, en concreto, estos días, es el momento de los balances, los recopilatorios, los arrepentimientos, las enmiendas, los perdones, las memorias... ¡Pues no me da la gana! Ni balances, ni recopilatorios, ni arrepentimientos, ni enmiendas, ni perdones, ni memorias.

Lo que hiciste, lo hiciste. Lo que no, no lo hiciste. Y un fin de año no va a cambiar lo que es así por pura física.

Si. Hoy estoy desencantada con la navidad. Y el mundo no me da razones para sentirme de otra manera...

jueves, 22 de diciembre de 2011

#178




Soy una inconstante. Lo sé. Una maldita inconstante. Pero supongo que son cosas que hay que soportar de uno mismo. Saber vivir con ello si no eres lo suficientemente fuerte o como para conseguir cambiarlo. Qué se le va a hacer, hay gente que nace con la fuerza de voluntad justa y necesaria.

Ahora mismo estoy sentada en un rincón de mi habitación. Si, ese junto a la ventana, al lado de la mesa-estantería, con los pies apoyados en el radiador; estaba leyendo. Pero mirando por la ventana a la gente, a los coches, las luces de Navidad que estoy empezando a soportar a fuerza de costumbre, me ha apetecido escribir algo sin sentido. Aporrear el teclado en un sitio en el que se me esté permitido hacerlo.

Y, ¡bingo! Este es el mejor lugar, uno que yo misma me construí para situaciones como esta, para aporrear el teclado sin propósito alguno, si acaso ese mismo, el de aporrear el teclado. Aquí nadie va a juzgarme, Aquí nadie va a sorprenderse porque lo haga. 365 es el lugar indicado para este tipo de tarde de jueves, recién empezadas las "vacaciones" de Navidad, sin nada que hacer, sin ganas de hacer cualquier otra cosa que no sea leer y aporrear, aporrear y leer. 

Todos tenemos tardes del estilo. Tardes tontas.

Y me da la sensación de que me voy a ir callando ya. Suficientes tonterías inconexas están saliendo de mis dedos esta tarde-noche.

domingo, 4 de diciembre de 2011

#173



Aburridos y largos domingos por la tarde... en los que lo único que te queda es el refugio de un café con leche caliente o un té con miel y canela, acompañado de un buen libro o una película larga y llevadera, que hagan que la tarde desaparezca haciéndose noche y llevándote directa a la cena y, después, a la cama, enfilando una nueva semana.

Si. Los domingos son aburridos.

jueves, 3 de noviembre de 2011

#162



Cuando no te gusta tu pelo o tu fondo de armario, lo cambias. Cuando no te gusta tu actitud o tus reacciones, luchas por cambiarlas. Pero, cuando no estás segura de si te gusta tu propio y escaso mundo interior... ¿qué hacer? ¿Qué hacer cuando no ves un fondo, cuando lo ves todo plano, cuando te sientes como esas personas que tan poco soportas, cuando descubres que, a lo mejor, no os diferenciáis tanto?

Sólo me queda inventarme un universo entero, otro más, en realidad, donde esconderme de nuevo, donde poder ser alguien que, realmente, no soy. Y volver a sentirme cobarde, de nuevo, pero a sentirme bien.

lunes, 10 de octubre de 2011

#158



Ha sido una semana tan intensa que ni siquiera me sale resumirlo a una entrada de blog. Es... imposible, y eso que lo he intentado y odio la palabra imposible. Pero es así. Demasiadas cosas. Demasiados pensamientos. Demasiado de todo y muy poco tiempo para no hacer nada o simplemente tirarme en la cama con un té caliente entre las manos.

Ojalá se esfume. TODO. Y me deje en paz.

Pero... empieza el frío. Lo noto porque duermo con manta y me pongo calcetines y pantalón largo. Es agradable volver a sentir el viento de mi tierra.

domingo, 26 de junio de 2011

#137



Vivan las pequeñas cosas que me hacen sonreír día tras día.

martes, 21 de junio de 2011

#134



Príncipes y princesas.

Si... desde que era niña todos me han enseñado a pensar en un príncipe azul. A buscarle, a esperar que llegara en su blanco corcel y me hiciera la princesa más feliz del mundo. Desde que era niña me han enseñado a pensar que era una princesa, de largos cabellos dorados, ojos azules y labios rojos que esperaba a ese príncipe azul de cuentos de hadas.

En el fondo, nunca me gustó. He de reconocer que a veces soñaba con los cuentos y las historias de las películas, pero nunca me gustó imaginar que yo era esa princesa que simplemente espera. Creo que por eso nunca me gustó que me llamaran princesa. Nadie. Ni siquiera él. Porque no soy una princesa ni él es un príncipe. Yo soy una mujer, normal y corriente, real, que tiene sus fallos, sus defectos, sus virtudes, sus aciertos. No estoy esculpida en piedra, sino hecha en carne débil y frágil. Y él tampoco es un príncipe azul. No vino, ni fue a rescatarme de la más alta torre en la que estaba encerrada. No. Simplemente apareció. Además, ¿para qué quiero yo un príncipe azul que destiña? Prefiero a un chico que esté.

lunes, 20 de junio de 2011

#133



Creo que me pregunto demasiado el por qué de las cosas. Y eso me da problemas. Estoy segura de que todo sería infinitamente más fácil si, a veces, dejara de pensar tanto.

Siempre me he calificado como una persona impulsiva. Pero a veces es difícil no pensar.

viernes, 17 de junio de 2011

#132



Soñar es peligroso y respirar, toda una hazaña

Que me lo digan a mí...